





Cuenta usos por semana, minutos de disfrute, interrupciones por fallas, costos y tiempos de reparación, y satisfacción sentida tras cada intervención. Suma un pequeño índice afectivo auto-reportado. Con datos sencillos, las mejoras aparecen claras y puedes decidir qué pieza merece aceite, retapizado, nuevas fundas o ajuste estructural inmediato sin dudas.
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